Bueno les cuento la historia (ADVERTENCIA: Si usted es una persona sensible, un menor de 17 años, un joven de 99 años o simplemente sufre de trastornos mentales, por favor absténgase de leer mis delirios).
Mi historia comienza en un pueblito de la frontera (no me pregunten por el país, no lo recuerdo), durante una de mis grandes travesías en monopatín. Luego de encallar con este vehículo, me ví rodeado de una bandada de monos rabiosos, quienes intentaron violarme, sin éxito (el monopatín los distrajo mientras salí corriendo hacia la ruta). Allí intenté hacer dedo (los unicos que pasaron fueron dos micros de larga distancia y un Fiat 600 lleno de papas), pero no pude llegar muy lejos que digamos. Al bajarme del techo del fito (y sí, que esperaban, que viaje entre las papas???) me encontré con la sorpresa de que había llegado misteriosamente a Ushuaia. Luego de buscar trabajo, quedé efectivo en un barco pesquero de centollas. Siete días después, durante una tormenta, un tiburón me atacó y me defendí con mi cabeza (nahhhh, mentira, me picó una mojarrita y me caí al agua xD). Ahí me rescató un barco pesquero chino y me vendió como esclavo. Pasé 12 años trabajando en un taller de Pekín haciendo suelas para zapatos a punta de pistola (Fuente: El verdadero Director Skinner xD). Después de eso me fuí a Europa a probar suerte como gigoló siiiiiiiiiiiiiii!!!! (MENTIRA; ME FUI A TRABAJAR EN UN LAVADERO DE AUTOS). Pasando por penurias en Rusia, fuí encarcelado por robarme un pan de un mercado, y fuí enviado a una cárcel en Siberia. Ahí me encontré con Bob Patiño, quien me ayuda a escapar a cambio de matar a Krusty, cosa que no hice.
Bueno, resumiendo, no sé como cuerno hice para volver a Argentina (emmm, creo que fué en un globo, acompañado por un par de animales peludos no identificados). La cosa es que aterricé un pokitin mal, me rompí el coxis y pasé 4 meses en cama ^^.
Moraleja: Nunca confiés en un patiño ni en un animalito peludo ni en un lemming (ojo).
SAludos, Markos
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